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Valores - El Elogio a la Locura
El Elogio a la
Locura, escrito al inicio de la
segunda década del siglo XVI (1511), por el humanista holandés
Erasmo de Rotterdam, es una crítica a las lacras de la
sociedad europea de su época. El libro, escrito en latín,
hace alusión a la estulticia (necedad, estupidez), sin
embargo la primera traducción al castellano fue 'locura'
y así ha conservado en las ediciones subsiguientes.
A través de 69 breves capítulos recorre todos los
títulos nobiliarios y religiosos, a todos los saberes,
vicios y virtudes de su tiempo. No deja títere con cabeza,
pasa por el cedazo de la sátira: del barón al emperador,
del canónico al Papa, de la Filosofía a la Teología,
del robo a mano armada a la devoción y llega a la conclusión
de que todo es pura necedad.
Recordemos que el término necio se asocia con los conceptos
de ignorante y se contrapone a la idea de sensato. El necio es
intolerable. El intolerable y por ende intolerante no respeta
ni considera ideas u opiniones contrarias la suya. Así
era la sociedad que retrata: supersticiosa, opresora, asfixiante,
codiciosa, hipócrita y desoladora. La señora doña
Necedad habla en primera persona posee muchas caras diferentes,
y siempre se encuentra presente en la vida humana, aunque no se
reconozca. Frente a la estulticia, Erasmo defiende la sinceridad,
el comportamiento austero y el verdadero conocimiento, tomando
como modelo el humanismo primitivo, que no estaba afectado por
el poder ni por las abstracciones de la filosofía escolástica.
Como puede observarse, el contenido de esta obra tiene mucha actualidad.
Nuestra sociedad, en términos generales ha decaído
considerablemente y si bien ya no existen los títulos nobiliarios,
persisten aquéllos que malentienden el poder y se sirven
de él en lugar de buscar el bien común de la sociedad
a la cual sirven: la violación a las normas es el pan nuestro
de cada día, la inseguridad atraviesa todas las colonias,
la impunidad se repite constantemente, la desigualdad abre brechas
cada día más infranqueables, la lucha por el poder
es cada día más encarnizada generando guerras, hambrunas,
desolación
La estulticia nos engulle, por lo que
es necesario hacer hincapié en el humanismo de Erasmo quien
toda su vida fue amante de la libertad, de la independencia, de
la cultura, de la paz.
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